Nuetros perros van al cielo?

Hasta hace poco, los cristianos pensaban que los animales no tenìan alma y por eso no habia obligaciones morales hacia ellos. Los papas Juan Pablo II y Francisco cambiaron esa idea. Otros credos piden tratarlos con respeto.

Cada vez son màs los sacerdotes que invitan a sus feligreses a acudir a misa con sus mascotas. En vista de que los animales de compañìa se han convertido en los nuevos miembros de las familias, una parte del clero piensa que la compañìa de perros, gatos, cerditos, conejos y otras especies en algunos servicios religiosos no va en contra de ninguna norma. De hecho, hay quienes hacen misas a las que pueden asistir, como el dìa de San Francisco de Asìs, patrono de los animales. La iglesia catòlica ha reconocido la ayuda que los animales brindan a personas solitarias, con depresiòn y otros males.

Sin embargo, hay otra parte que no lo considera asì. El debate no es nuevo. Comenzò en tiempos de Juan Pablo II, cuando afirmò, en algo inèdito para un pontífice, que "los animales poseen un soplo vital recibido por Dios". Entonces estallò un rosario de crìticas. Teòlogos, filòsofos y ecologistas hicieron eco de estas palabras.
Los titulares de enero de 1990 eran reveladores: Corriere della Sera y La Stampa decìan: "El papa abre el cielo a los animales". La Repubblica informò: "Tambièn las bestias tienen un alma, como los hombres".


Segùn analistas, lo que Juan Pablo II quiso fue abrir una brecha en un campo poco explotado de la fe catòlica. Karol Wojtila dijo entonces que "la Biblia recuerda que el hombre, salido de las manos de Dios, resulta solidario con todos los seres vivientes, como aparece en los salmos 103 y 104, donde no se hace distinciòn entre los hombres y los animales".
El debato durò meses y durmiò el sueño de los justos hasta que el papa Francisco, casi 20 años despuès, prendiò de nuevo la polèmica. El papa afirmò que la vida despuès de la muerte no es un regalo sòlo para los creyentes sino tambièn para los animales: "Las Sagradas Escrituras enseñan que este maravilloso plan incluye todo lo que nos rodea y que fuè ideado por el pensamiento y el corazòn de Dios, sin limites".
La postura de Franciso en relaciòn con los animales es contrario a la de su predecesor, Benedicto XVI, quien, a pesar de su confeso amor por los gatos, dijo que los animales se limitaban a existir en la tierra. Entonces, ¿tienen alma los animales?


En la revista Teologìa Moral, la aplicaciòn del concepto del alma no es correcta, pues los animales no son conscientes del bien ni del mal. Aunque ha sido claro en que no se pueden exceder las atenciones que les damos a nuestros animales.
Años despuès, Mario Canciani, quien fuera pàrroco de San Giovanni dei Fiorentini, escribiò una obra para probar con argumentos bìblicos y teològicos que los animales poseen un alma y que tienen que ir tambièn al cielo. 
En la iglesia catòlica, otros papas han tenido mascotas. Se dice que Pablo VI tenìa un perro y que el papa Montini le dijo a una niña que lloraba por su mascota: "Tranquila, que lo veràs de nuevo en el cielo".

El budismo exige tener una actitud amable con los animales, no maltratarlos. En su doctrina se establece que si alguien comete errores graves se va reencarnar en uno de estos seres.
El islam dice que la misericordia se debe extender no sòlo a los seres humanos, sino a todas las criaturas vivientes. Prohìbe la crueldad con los animales. Para los judìos, los animales deben ser tratados con compasiòn. Varios dueños de mascotas estàn convencidos de que sus animales tienen un alma, incluso muy parecida a las de los niños. "Dios creò a todas las criaturas con amor y bondad, grandes, pequeñas, con forma humana o animal, todos son hijos del Padre", decìa San Francisco de Asìs.



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